El poder adquisitivo de los pensionistas podrá reducirse hasta un 30 por ciento

Por desgracia así es. El poder adquisitivo de los pensionistas podrá reducirse hasta un 30 por ciento tras la aprobación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado 2017.

Según Fedea, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, los pensionistas más longevos serán los más afectados y podrán llegar a tener una pérdida de su nivel adquisitivo de hasta el 30 por ciento.

Como alternativa para no llegar a este punto Fedea propone bajar la pensión inicial pero mantenerla constante a lo largo de los años. Una propuesta con la que se modificaría el actual índice de revalorización de las pensiones. En este momento dicho índice limita la subida de las pensiones tanto por arriba como por abajo. Esta limitación responde a los ingresos y gastos que tiene el sistema. Es precisamente por el actual índice de revalorización que las pensiones llevan cuatro años consecutivos subiendo un 0.25 por ciento, el nivel mínimo que permite esta fórmula y que lleva año tras año a perder una importante cantidad de poder adquisitivo a los pensionistas. Ya que estas subidas, de tipo nominativo más que otra cosa, no sirven para hacer frente a la subida del nivel de vida que vivimos año tras año.

Según los cálculos de Fedea el sistema de pensiones seguirá en déficit hasta el año 2061 si se sigue utilizando el actual índice de revalorización. ¿Qué significa esto? Que hasta entonces las pensiones están condenadas a subir únicamente un 25 por ciento, lo que hará que nuevos y antiguos ancianos no tengan suficiente capacidad económica como para poder subsistir con la pensión estatal. Es decir, que el poder adquisitivo irá cayendo año tras año de manera desastrosa.

Cambiar el sistema de pensiones para evitar jubilados pobres

Según Fedea esta situación se podría arreglar con lo indicado unas líneas más arriba: bajar la pensión inicial y mantener en el tiempo el poder adquisitivo de los pensionistas. Esta medida no solamente nos evitaría la reducción del poder adquisitivo de los pensionistas, sino que además sería mucho más comprensible para la población.

A raíz de los datos ofrecidos por FEDEA Alfonso Sánchez, de la Universidad Complutense de Madrid, ha realizado un estudio mucho más concienzudo de la situación financiera del sistema de pensiones en España. En este estudio ha proyectado la evolución del sistema de pensiones hasta el año 2070 bajo diferentes supuestos de reforma y escenarios macroeconómicos.

Según los datos se distinguirían un total de dos fases en la población española que afectará al sistema de pensiones.

  1. Fase de envejecimiento agudo entre 2015 y 2048
  2. Fase de normalización entre 2049 y 2070. Gracias a esta normalización y al aumento de población joven el sistema de pensiones mostraría un menor grado de estrés.

Si tenemos en cuenta esta división demográfica el sistema de pensiones necesitaría fortalecerse durante el periodo de mayor envejecimiento. Si el sistema se mantiene tal cual todos aquellos nacidos entre 1965 y 1985 se tendrán que enfrentar a una reducción del nivel de bienestar muy alta en comparación a las generaciones anteriores.

A pesar de que las reformas de 2011 y 2013 ayudan a mejorar ligeramente esta situación, son ineficientes e insuficientes teniendo en cuenta el patrón de población.

La reforma de 2013 será capaz de cubrir a la población más joven pero no ayuda a evitar que los trabajadores de mediana edad empeoren su situación en comparación a los actuales pensionistas.

En este escenario, según Fedea, los pensionistas perderán un 30 por ciento del valor de su pensión entre el periodo comprendido desde el año 2015 hasta el año 2070.

Ante esta situación Fedea insiste en que no podemos dejarlo todo en manos de un posible crecimiento de la productividad: “Si se trata de jugarnos las pensiones a la lotería de la productividad, también es necesario estudiar las consecuencias de que el ticket no resulte premiado”.

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