Puede que hayas oído alguna vez hablar de las hipotecas de capital privado y no tengas muy claro cómo funcionan. En Capital Privado MB vamos a explicarte las características de este sistema de financiación alternativa.

Las hipotecas de capital privado

Por norma general los clientes acuden a este tipo de préstamos tras ser rechazados por las entidades financieras tradicionales. Es normal que en situaciones límite, muy habituales durante la crisis, la gente necesite dinero para resolver alguna situación compleja.

Sin embargo estar inscrito en Asnef o Rai, no disponer de ingresos suficientes, tener pendiente algún procedimiento legal, etcétera, pueden ser razones de peso para que un banco rechace la concesión de un préstamo.

Es en este entorno en el que hace acto de presencia el capital privado.

Para solicitar este tipo de préstamos se suele utilizar como garantía un bien inmueble. Aunque la imagen del prestamista antiguamente era algo negativa hoy en día la situación ha cambiado considerablemente.

Gracias a las nuevas normas hipotecarias no hay lugar a prácticas deshonrosas dentro de este sector. Siempre y cuando dichos préstamos estén regulados.

¿Qué es el capital privado?

Podemos considerar el capital privado como una alternativa financiera fuera del ámbito bancario. Tanto las personas físicas como las personas jurídicas pueden acudir a este tipo de préstamo. Independientemente de que su solicitud haya sido rechazada por entidades tradicionales de crédito.

Los fondos del capital privado pertenecen tanto a empresas como a particulares que disponen de un excedente económico al que quieren sacar algo de beneficio pero además ayudar con él. La rentabilidad para estos prestamistas es elevada y usan como garantía propiedades de tipo inmobiliario.

Los préstamos de capital privado son en realidad hipotecas. Para poder ofrecer el capital el prestamista o la empresa prestataria ha de realizar una tasación oficial del inmueble que sirve como garantía.

Tras este paso se constituye ante notario un préstamo hipotecario que se inscribe en el Registro de la Propiedad. Este contrato, como cualquier otro, incluye una serie de cláusulas vinculantes. Y define el préstamo.

Tanto en cuestión de plazos, de intereses, de posible amortización anticipada, etcétera. También se incluyen los derechos y las obligaciones del cliente.

¿Hay que acudir siempre al capital privado?

Por norma general el capital privado incluye unos intereses algo más elevados que otro tipo de préstamos. No es de extrañar si pensamos que se trata de operaciones con un nivel de riesgo muy alto. Motivo por el cual las entidades financieras tradicionales deniegan los préstamos a estos perfiles. En términos generales el cliente podrá obtener un préstamo equivalente a un porcentaje máximo del valor del inmueble que se presenta como garantía. Este porcentaje no suele superar el 35 %.

Suele ser conveniente recurrir a la hipoteca de capital privado en momentos muy puntuales. En general no hay que abusar de los préstamos de ningún tipo. Es importante que el usuario sea siempre capaz de llegar a fin de mes sin necesidad de solicitar ayudas económicas a familiares, amigos, o entidades financieras.

Estos han de quedar relegados a situaciones muy concretas. Por ejemplo cuando es necesario disponer de liquidez inmediata para solucionar algún imprevisto económico que no puede cubrirse con los ahorros.

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